domingo, 30 de diciembre de 2012

Práctica 2: La "Pepa" y la Educación

Esta entrada la dedicaremos a hacer un pequeño análisis haremos un pequeño análisis de algunos aspectos de la Constitución española de 1812, también conocida como "La Pepa" y que fue aprobada por las Cortes de Cádiz. el análisis estará dividido en 4 partes: Contexto histórico, Sociedad española de principios del Siglo XIX, Influencia de las ideas ilustradas en el concepto de la Educación de la Constitución de 1812, y la importancia de la Constitución de 1812 en el desarrollo del derecho a la educación en la normativa legislativo posterior a la Constitución de 1978.


LA CONSTITUCIÓN DE 1812


La Constitución de 1812 es uno de los textos jurídicos más importantes del Estado español, por cuanto sentó las bases de constituciones posteriores. Considerada como un baluarte de libertad, fue promulgada en Cádiz el 19 de Marzo de 1812, día de la festividad de San José, por lo que popularmente fue conocida como “La Pepa”. Compuesta de diez títulos con 384 artículos, es considerada como el primer código político a tono con el movimiento constitucionalista europeo contemporáneo, de carácter novedoso y revolucionario, que establecía por primera vez la soberanía nacional y la división de poderes, como dos de sus principios fundamentales.

La Constitución de 1812 recoge muchos de los principios fundamentales que siguen vigentes en nuestros días. Algunos de ellos los tenemos tan asimilados que parece increíble que en otro tiempo las cosas no fueran iguales. Pero lo cierto es que, en el momento de su proclamación, significaron una auténtica ruptura con lo que existía con anterioridad. Es muy importante mostrar a los ciudadanos que principios que para ellos son tan habituales como la libertad individual, la libertad de prensa, o la inviolabilidad del propio domicilio son derechos que disfrutamos ahora, pero que se planteaban como absolutamente modernos e innovadores en La Pepa. Mostramos aquí un extracto de los principios fundamentales de la Constitución de 1812 explicados en un lenguaje sencillo y también enlazamos con el texto integro.

CONTEXTO HISTÓRICO

Entre 1808 y 1812 en España y sus territorios tuvo lugar una serie de relevantes hechos históricos, de los que actualmente conmemoramos el bicentenario.
El primero de ellos fue la Guerra de la Independencia, en la que el pueblo español se levantó contra la ocupación francesa. El segundo consistió en la celebración de las Cortes de Cádiz y la elaboración de la primera Constitución española, donde se reconocen los derechos y libertades individuales. El tercero, la independencia de los territorios españoles en América, se puede considerar el acontecimiento más importante del siglo, ya que con esta pérdida España pasó a ser una potencia de segundo orden después de haber constituido un imperio de carácter mundial.
La Guerra de la Independencia fue un conflicto armado que tuvo lugar ante la invasión de España por parte de Francia, al frente de cuyo ejército se encontraba su emperador, Napoleón Bonaparte. La contienda se desarrolló en un contexto de grandes cambios sociales y políticos, y en ella fue esencial la participación del pueblo, que se sublevó contra la ocupación de un ejército extranjero, a la vez que manifestaba su descontento con el entonces rey Carlos IV. Sus consecuencias fueron muy graves, ya que se produjo un importante descenso demográfico y una crisis económica global.
Durante esta guerra se puso por primera vez en marcha el sistema de las "guerrillas". A falta de un gran ejército nacional con que combatir al enemigo, el pueblo se organizaba en pequeños grupos locales que hostigaban al ejército francés en zonas como bosques o montes, disolviéndose inmediatamente una vez cumplido su objetivo.
En las diversas regiones españolas surgieron las Juntas, órganos de gobierno formados por intelectuales y políticos encargados de la organización del país durante la guerra. Por su situación geográfica, Andalucía se convirtió en el principal foco de resistencia nacional tras la capitulación de Madrid. Después de Sevilla, Cádiz acogerá la Junta Suprema Central.
En Cádiz se refugiaron los representantes de la nación española, quienes convocaron unas Cortes encargadas de promulgar un cuerpo legislativo que pusiera fin al Antiguo Régimen, y sobre el que fundar un nuevo orden social.
Los trabajos de esta asamblea culminaron con la proclamación de la primera Constitución española, en 1812. Esta Carta Magna, avanzada para su época, se basa en el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley y reconoce los derechos individuales (por ejemplo, el derecho a la educación, a la libertad o a la propiedad).
Además, instaura la separación de poderes y la soberanía nacional, mediante la cual los ciudadanos ejercen el poder a través de sus representantes, acotándose así las atribuciones de la monarquía.
La independencia de las colonias españolas en América se desarrolló a través de diversas guerras, al término de las cuales un gran número de territorios que pertenecían a España se emanciparon de ella, dando lugar a repúblicas independientes.
En su origen está el deseo de tomar el poder que manifestaban las minorías cultas criollas, formadas por americanos descendientes de españoles que se vieron influidos por las nuevas ideas liberales que recorrían el mundo. También hay que tener en cuenta la crisis política y económica que afectaba a España, que mermó su capacidad de reacción.
Las guerras de independencia hispano-americana tuvieron un doble carácter: por un lado, internacional (ya que enfrentaban a España con otras naciones), y por otro, civil, pues dentro de las naciones americanas lucharon los independentistas contra los partidarios de la monarquía española.
En 1808 tuvo lugar en México el primer levantamiento, a partir del cual se sucedieron otras revueltas en la mayoría de las colonias americanas, que establecieron Juntas de autogobierno.
En todo el proceso tuvieron un papel destacado los "libertadores" o "padres de la patria", líderes político-militares, entre los que destacan el venezolano Simón Bolívar o el argentino José de San Martín.

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX


El crecimiento demográfico
En el primer tercio del siglo produce un lento crecimiento de la población, provocado por: el cultivo de nuevas tierras, el despegue industrial,  cierta estabilidad política y aplicación de medidas médicas e higiénicas. Pero este crecimiento se produce más por avances médicos que por las transformaciones económicas, dando lugar a un desequilibrio entre población y recursos que serán los causantes de episodios de emigración y tensión social.

A partir de 1830 tendremos más población, al aumentar los matrimonios, disminuir la emigración (emancipación de las colonias), nuevas posibilidades económicas y reducción de la mortalidad.  Sin embargo las tasas de natalidad y mortalidad, comparado con las europeas, siguen siendo muy  elevadas: la primera por la mentalidad, creencias, atraso cultural, necesidad, etc.; y la segunda debido a  sucesivas crisis agrícolas, a la elevada mortalidad infantil y a las epidemias.

El  crecimiento fue mayor en la periferia, disminuyendo en el interior (salvo Madrid y otras  ciudades), lo que da lugar a una desigual distribución demográfica.

Las Migraciones en el siglo XIX
Tuvieron gran incidencia sobre lo dicho antes. Como es lógico, hay que distinguir entre:
• Emigración interna, del campo a la ciudad: aunque había existido siempre, se intensifican desde 1850. A finales de siglo, Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao polarizan la recepción.

• La emigración externa: también se generaliza a mediados de siglo, ante la permisividad del Gobierno. El crecimiento vegetativo no pudo ser absorbido por el país, debido a la crisis finisecular y otros factores, por lo que más de un millón de personas  (gallegos, asturianos, castellanos y canarios, sobre todo) se traslada al continente americano (Argentina, Brasil, Antillas,…). Los emigrantes son en su mayoría obreros manuales, comerciantes y algunos técnicos.

El proceso de urbanización
Las ciudades crecieron más que el ámbito rural (por las migraciones citadas), por lo que se origina un proceso de urbanización positivo. Aunque este incremento fue menor que en la Europa más desarrollada, por nuestra menor industrialización. A pesar de lo dicho, aún existía mayor población rural que urbana (aunque creciera menos en el agro).

Además de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao), desde mediados de siglo vuelven a recuperarse las capitales de provincia, debido a varias causas: administración provincial, servicios, la llegada del ferrocarril, industrias, comercio, etc.

La nueva estructura social
Con la muerte de Fernando VII (1833) se había iniciado el proceso hacia el definitivo asentamiento del nuevo modelo de sociedad de clases.  El racionalismo liberal considera a todos los hombres iguales en derechos y aspiraciones, pero  sus capacidades y actitudes determinan su lugar en la escala social. Mérito y esfuerzo eran el nuevo criterio de estatus y cuya expresión es la propiedad, que regula la participación política. Mérito y propiedad modificó el principio de igualdad y excluyó de la participación política a la mayoría de los ciudadanos.

La aristocracia
La nobleza mantenía una vigencia social. La mentalidad nobiliaria fue el motor de los movimientos ascensionales de la burguesía. La nobleza, que carecía ahora de un estamento jurídico diferenciado, era una élite asociada a la burguesía con un gran poder económico e influencia política. Por otra parte, su poder económico permanecía intacto. Esta nobleza fue tratada con consideración por la nueva oligarquía liberal.
Para ello necesitaba que la nobleza fuera compatible con el nuevo modelo de la sociedad. De ahí que volviera a asignarle su tradicional papel de ser puente y freno (a través del Senado) entre el Congreso, en definitiva representante del pueblo, y la monarquía.

La Iglesia
La Iglesia aparecía como un elemento útil para el mantenimiento del régimen político. Privada de buena parte de sus riquezas por la desamortización, la Iglesia había perdido no sólo poder político y fuerza, sino que, además, pasó a depender económicamente por completo del Estado, por lo que optó por dedicarse solamente a lo espiritual.  Su importancia fundamental será su gran influencia social que sigue manteniendo sobre la población.

El Ejército
Otro grupo del estrato superior, y de extraordinaria influencia, fue el de los jefes militares.  La victoria en la guerra civil les había proporcionado seguridad en sí mismos y una desconfianza radical hacia los políticos. Se sentían monárquicos constitucionales (defensores de Isabel II)
Todo ello los llevó a hacerse políticos y a participar en los gobiernos (“Régimen de los generales”) hasta 1868.  La clase media los aceptó plenamente porque eran una garantía para la guarda de su propiedad. Por otra parte, la misma unión de militares con la nobleza reforzaba aun más su poder.

La Burguesía
Isabel II pudo ganar la guerra civil y asentarse en el trono gracias al apoyo de la nueva burguesía. Esta aprovechó la llamada de la Corona para ascender al poder y construir un Estado a su medida (Estado liberal).

La burguesía española no solo desplazó a la aristocracia como clase dominante, sino que se identifico con ella y aspiraba a adquirir su rango y prerrogativas. Era una burguesía aristocratizante. Nació así la nobleza romántica. Isabel II concedió un enorme número de títulos nobiliarios.

Políticos, funcionarios, propietarios agrícolas y empresarios industriales merecen ser considerados en conjunto y prevalecía entre ellos el sentimiento común del nosotros. Económica y socialmente estaba incluidos en los que los políticos llamaban clase media, un concepto muy amplio que comprendía también a la baja burguesía. Constituían tan solo una parte de esa clase media, aunque principal.

El núcleo fundamental de este grupo lo constituían los dueños de medianos y pequeños negocios. Existía una ausencia de una conciencia de clase media. Este estrato fue el sustento de la nueva mentalidad burguesa española. Las masas populares: campesinos y proletarios Dentro de este existían diferentes niveles o capas, que descendían hasta llegar al proletariado. Después de su espectacular participación en la guerra de la Independencia, el elemento popular quedó sumido en in silencio que derivaba de la misma inmovilidad que le había otorgado la ideología liberal. No formaba un todo unitario. Dos grupos diferentes: rural y urbano. El desfase entre la sociedad urbana y la rural era total. Por otra parte, ambas sociedades no podían ser equiparadas numéricamente: en 1860. La población activa era abundantemente agrícola y los obreros estrictamente industriales venían a representar tan solo alrededor de un 4%.

INFLUENCIA DE LAS IDEAS ILUSTRADAS EN EL CONCEPTO DE LA EDUCACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812


La influencia del movimientos ilustrado se ve reflejado claramente en la importancia que se le da a la educación. A continuación aparecen algunos artículos de la Constitución que hacen referencia a ello en la que se ve el deseo de alfabetizar a la población y de establecer una libertad de expresión y de prensa en la que cada uno pueda mostrar al resto de la sociedad lo que conoce o piensa sin necesidad de ser filtrado o controlado por la ideología dominante del gobierno. Se le daba gran importancia a las áreas de lectura, escritura, gramática y aritmética.

El objetivo de la Constitución, era crear una educación libre, pública, gratuita y uniforme independientemente del grupo social al que pertenecieras. La educación era entendida como un factor de progreso social y económico del país, de compromiso. A través de ella debían formarse personas que conocieran sus derechos y deberes, y que valoraran por sobre todas las cosas los principios del respeto y la tolerancia.

Una novedad de la Constitución de 1812 fue la importancia de la igualdad, apostando por ello, por una educación del sexo femenino en la que además de basarse en las labores manuales y la doctrina cristiana, aprendieran a leer, escribir y contar.

Pretendían llevar a cabo un proceso de socialización y educación conjunta en la que toda la sociedad sea partícipe y pueda acceder a las metas que se proponen sin restricciones o vallas de ningún tipo (económicas o sociales), utilizando como principal medio el razonamiento, las ciencias y las letras, considerándolos únicos medios para alcanzar la verdad y la libertad del ser humano.

Art. 366: "En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles".

Art. 367: "Se arreglará y creará un número competente de universidades y de otros establecimientos de instrucción que se juzguen convenientes para la enseñanza de las ciencias, literatura y bellas artes".

Art. 369: "Habrá una dirección general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública".

Art. 371: "Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes".

CONCLUSIÓN: IMPORTANCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN EL DESARROLLO DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN EN LA NORMATIVA LEGISLATIVA POSTERIOR A LA CONSTITUCIÓN DE 1978


En conclusión, esta constitución fue la primera constitución de carácter liberal de nuestro país, basándose en las ideas ilustradas y fue un intento muy loable de renovación en todos los aspectos. En concreto, en el campo de la educación, defendían una educación pública y gratuita, contemplada también como tal en la Constitución vigente actualmente, hecho que hoy en día se está cuestionando continuamente dado el carácter capitalista privatizador de la sociedad actual, sin importar que la educación es la base de todo, y buscando tener una sociedad menos formada para que sea más controlable, traicionando los ideales de las Cortes de Cádiz y de los Padres de la Constitución, suponiendo un paso de atrás en la evolución social del país, llevándonos prácticamente a una época muy parecida a la vivida con Fernando VII y prácticamente imposibilitando a la gente sin recursos a tener una educación libre, de calidad y gratuita.

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