LA CONSTITUCIÓN DE 1812
La Constitución de 1812 es uno de los
textos jurídicos más importantes del Estado español, por cuanto sentó las bases
de constituciones posteriores. Considerada como un baluarte de libertad, fue
promulgada en Cádiz el 19 de Marzo de 1812, día de la festividad de San José,
por lo que popularmente fue conocida como “La Pepa”. Compuesta de diez títulos
con 384 artículos, es considerada como el primer código político a tono con el
movimiento constitucionalista europeo contemporáneo, de carácter novedoso y revolucionario,
que establecía por primera vez la soberanía nacional y la división de poderes,
como dos de sus principios fundamentales.
La Constitución de 1812 recoge muchos de
los principios fundamentales que siguen vigentes en nuestros días. Algunos de
ellos los tenemos tan asimilados que parece increíble que en otro tiempo las
cosas no fueran iguales. Pero lo cierto es que, en el momento de su
proclamación, significaron una auténtica ruptura con lo que existía con
anterioridad. Es muy importante mostrar a los ciudadanos que principios que
para ellos son tan habituales como la libertad individual, la libertad de
prensa, o la inviolabilidad del propio domicilio son derechos que disfrutamos
ahora, pero que se planteaban como absolutamente modernos e innovadores en La
Pepa. Mostramos aquí un extracto de los principios fundamentales de la
Constitución de 1812 explicados en un lenguaje sencillo y también enlazamos con
el texto integro.
CONTEXTO HISTÓRICO
Entre 1808 y 1812 en España y sus
territorios tuvo lugar una serie de relevantes hechos históricos, de los que
actualmente conmemoramos el bicentenario.
El primero de ellos fue la Guerra de la
Independencia, en la que el pueblo español se levantó contra la ocupación
francesa. El segundo consistió en la celebración de las Cortes de Cádiz y la
elaboración de la primera Constitución española, donde se reconocen los
derechos y libertades individuales. El tercero, la independencia de los
territorios españoles en América, se puede considerar el acontecimiento más
importante del siglo, ya que con esta pérdida España pasó a ser una potencia de
segundo orden después de haber constituido un imperio de carácter mundial.
La Guerra de la Independencia fue un
conflicto armado que tuvo lugar ante la invasión de España por parte de
Francia, al frente de cuyo ejército se encontraba su emperador, Napoleón
Bonaparte. La contienda se desarrolló en un contexto de grandes cambios
sociales y políticos, y en ella fue esencial la participación del pueblo, que
se sublevó contra la ocupación de un ejército extranjero, a la vez que
manifestaba su descontento con el entonces rey Carlos IV. Sus consecuencias
fueron muy graves, ya que se produjo un importante descenso demográfico y una
crisis económica global.
Durante esta guerra se puso por primera
vez en marcha el sistema de las "guerrillas". A falta de un gran
ejército nacional con que combatir al enemigo, el pueblo se organizaba en
pequeños grupos locales que hostigaban al ejército francés en zonas como
bosques o montes, disolviéndose inmediatamente una vez cumplido su objetivo.
En las diversas regiones españolas
surgieron las Juntas, órganos de gobierno formados por intelectuales y
políticos encargados de la organización del país durante la guerra. Por su
situación geográfica, Andalucía se convirtió en el principal foco de
resistencia nacional tras la capitulación de Madrid. Después de Sevilla, Cádiz
acogerá la Junta Suprema Central.
En Cádiz se refugiaron los representantes
de la nación española, quienes convocaron unas Cortes encargadas de promulgar
un cuerpo legislativo que pusiera fin al Antiguo Régimen, y sobre el que fundar
un nuevo orden social.
Los trabajos de esta asamblea culminaron
con la proclamación de la primera Constitución española, en 1812. Esta Carta
Magna, avanzada para su época, se basa en el principio de igualdad de los
ciudadanos ante la ley y reconoce los derechos individuales (por ejemplo, el
derecho a la educación, a la libertad o a la propiedad).
Además, instaura la separación de poderes
y la soberanía nacional, mediante la cual los ciudadanos ejercen el poder a
través de sus representantes, acotándose así las atribuciones de la monarquía.
La independencia de las colonias españolas
en América se desarrolló a través de diversas guerras, al término de las cuales
un gran número de territorios que pertenecían a España se emanciparon de ella,
dando lugar a repúblicas independientes.
En su origen está el deseo de tomar el
poder que manifestaban las minorías cultas criollas, formadas por americanos
descendientes de españoles que se vieron influidos por las nuevas ideas
liberales que recorrían el mundo. También hay que tener en cuenta la crisis
política y económica que afectaba a España, que mermó su capacidad de reacción.
Las guerras de independencia
hispano-americana tuvieron un doble carácter: por un lado, internacional (ya
que enfrentaban a España con otras naciones), y por otro, civil, pues dentro de
las naciones americanas lucharon los independentistas contra los partidarios de
la monarquía española.
En 1808 tuvo lugar en México el primer
levantamiento, a partir del cual se sucedieron otras revueltas en la mayoría de
las colonias americanas, que establecieron Juntas de autogobierno.
En todo el proceso tuvieron un
papel destacado los "libertadores" o "padres de la patria",
líderes político-militares, entre los que destacan el venezolano Simón Bolívar
o el argentino José de San Martín.SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX
El crecimiento demográfico
En
el primer tercio del siglo produce un lento crecimiento de la población,
provocado por: el cultivo de nuevas tierras, el despegue industrial, cierta estabilidad política y aplicación de
medidas médicas e higiénicas. Pero este crecimiento se produce más por avances
médicos que por las transformaciones económicas, dando lugar a un desequilibrio
entre población y recursos que serán los causantes de episodios de emigración y
tensión social.
A
partir de 1830 tendremos más población, al aumentar los matrimonios, disminuir
la emigración (emancipación de las colonias), nuevas posibilidades económicas y
reducción de la mortalidad. Sin embargo
las tasas de natalidad y mortalidad, comparado con las europeas, siguen siendo
muy elevadas: la primera por la
mentalidad, creencias, atraso cultural, necesidad, etc.; y la segunda debido
a sucesivas crisis agrícolas, a la
elevada mortalidad infantil y a las epidemias.
El crecimiento fue mayor en la periferia, disminuyendo
en el interior (salvo Madrid y otras ciudades),
lo que da lugar a una desigual distribución demográfica.
Las
Migraciones en el siglo XIX
Tuvieron
gran incidencia sobre lo dicho antes. Como es lógico, hay que distinguir entre:
•
Emigración interna, del campo a la ciudad: aunque había existido siempre, se
intensifican desde 1850. A finales de siglo, Madrid, Barcelona, Valencia y
Bilbao polarizan la recepción.
•
La emigración externa: también se generaliza a mediados de siglo, ante la permisividad
del Gobierno. El crecimiento vegetativo no pudo ser absorbido por el país,
debido a la crisis finisecular y otros factores, por lo que más de un millón de
personas (gallegos, asturianos,
castellanos y canarios, sobre todo) se traslada al continente americano
(Argentina, Brasil, Antillas,…). Los emigrantes son en su mayoría obreros
manuales, comerciantes y algunos técnicos.
El
proceso de urbanización
Las
ciudades crecieron más que el ámbito rural (por las migraciones citadas), por
lo que se origina un proceso de urbanización positivo. Aunque este incremento
fue menor que en la Europa más desarrollada, por nuestra menor
industrialización. A pesar de lo dicho, aún existía mayor población rural que
urbana (aunque creciera menos en el agro).
Además
de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga,
Bilbao), desde mediados de siglo vuelven a recuperarse las capitales de provincia,
debido a varias causas: administración provincial, servicios, la llegada del
ferrocarril, industrias, comercio, etc.
La
nueva estructura social
Con
la muerte de Fernando VII (1833) se había iniciado el proceso hacia el
definitivo asentamiento del nuevo modelo de sociedad de clases. El racionalismo liberal considera a todos los
hombres iguales en derechos y aspiraciones, pero sus capacidades y actitudes determinan su
lugar en la escala social. Mérito y esfuerzo eran el nuevo criterio de estatus
y cuya expresión es la propiedad, que regula la participación política. Mérito
y propiedad modificó el principio de igualdad y excluyó de la participación
política a la mayoría de los ciudadanos.
La
aristocracia
La
nobleza mantenía una vigencia social. La mentalidad nobiliaria fue el motor de
los movimientos ascensionales de la burguesía. La nobleza, que carecía ahora de
un estamento jurídico diferenciado, era una élite asociada a la burguesía con
un gran poder económico e influencia política. Por otra parte, su poder
económico permanecía intacto. Esta nobleza fue tratada con consideración por la
nueva oligarquía liberal.
Para
ello necesitaba que la nobleza fuera compatible con el nuevo modelo de la sociedad.
De ahí que volviera a asignarle su tradicional papel de ser puente y freno (a
través del Senado) entre el Congreso, en definitiva representante del pueblo, y
la monarquía.
La
Iglesia
La
Iglesia aparecía como un elemento útil para el mantenimiento del régimen
político. Privada de buena parte de sus riquezas por la desamortización, la
Iglesia había perdido no sólo poder político y fuerza, sino que, además, pasó a
depender económicamente por completo del Estado, por lo que optó por dedicarse
solamente a lo espiritual. Su
importancia fundamental será su gran influencia social que sigue manteniendo
sobre la población.
El
Ejército
Otro
grupo del estrato superior, y de extraordinaria influencia, fue el de los jefes
militares. La victoria en la guerra
civil les había proporcionado seguridad en sí mismos y una desconfianza radical
hacia los políticos. Se sentían monárquicos constitucionales (defensores de
Isabel II)
Todo
ello los llevó a hacerse políticos y a participar en los gobiernos (“Régimen de
los generales”) hasta 1868. La clase
media los aceptó plenamente porque eran una garantía para la guarda de su
propiedad. Por otra parte, la misma unión de militares con la nobleza reforzaba
aun más su poder.
La
Burguesía
Isabel
II pudo ganar la guerra civil y asentarse en el trono gracias al apoyo de la
nueva burguesía. Esta aprovechó la llamada de la Corona para ascender al poder
y construir un Estado a su medida (Estado liberal).
La
burguesía española no solo desplazó a la aristocracia como clase dominante,
sino que se identifico con ella y aspiraba a adquirir su rango y prerrogativas.
Era una burguesía aristocratizante. Nació así la nobleza romántica. Isabel II
concedió un enorme número de títulos nobiliarios.
Políticos,
funcionarios, propietarios agrícolas y empresarios industriales merecen ser
considerados en conjunto y prevalecía entre ellos el sentimiento común del
nosotros. Económica y socialmente estaba incluidos en los que los políticos
llamaban clase media, un concepto muy amplio que comprendía también a la baja burguesía.
Constituían tan solo una parte de esa clase media, aunque principal.
El
núcleo fundamental de este grupo lo constituían los dueños de medianos y
pequeños negocios. Existía una ausencia de una conciencia de clase media. Este
estrato fue el sustento de la nueva mentalidad burguesa española. Las masas
populares: campesinos y proletarios Dentro de este existían diferentes niveles
o capas, que descendían hasta llegar al proletariado. Después de su
espectacular participación en la guerra de la Independencia, el elemento
popular quedó sumido en in silencio que derivaba de la misma inmovilidad que le
había otorgado la ideología liberal. No formaba un todo unitario. Dos grupos
diferentes: rural y urbano. El desfase entre la sociedad urbana y la rural era
total. Por otra parte, ambas sociedades no podían ser equiparadas
numéricamente: en 1860. La población activa era abundantemente agrícola y los
obreros estrictamente industriales venían a representar tan solo alrededor de
un 4%.
INFLUENCIA DE LAS IDEAS ILUSTRADAS EN EL CONCEPTO DE LA EDUCACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812
La influencia del
movimientos ilustrado se ve reflejado claramente en la importancia que se le da
a la educación. A continuación aparecen algunos artículos de la
Constitución que hacen referencia a ello en la que se ve el deseo de
alfabetizar a la población y de establecer una libertad de expresión y de
prensa en la que cada uno pueda mostrar al resto de la sociedad lo que conoce o
piensa sin necesidad de ser filtrado o controlado por la ideología dominante
del gobierno. Se le daba gran importancia a las áreas de lectura, escritura,
gramática y aritmética.
El objetivo de la
Constitución, era crear una educación libre, pública, gratuita y uniforme
independientemente del grupo social al que pertenecieras. La educación era
entendida como un factor de progreso social y económico del país, de
compromiso. A través de ella debían formarse personas que conocieran sus
derechos y deberes, y que valoraran por sobre todas las cosas los principios
del respeto y la tolerancia.
Una novedad de la
Constitución de 1812 fue la importancia de la igualdad, apostando por
ello, por una educación del sexo femenino en la que además de basarse en las
labores manuales y la doctrina cristiana, aprendieran a leer, escribir y
contar.
Pretendían llevar a cabo
un proceso de socialización y educación conjunta en la que toda la sociedad sea
partícipe y pueda acceder a las metas que se proponen sin restricciones o
vallas de ningún tipo (económicas o sociales), utilizando como principal medio
el razonamiento, las ciencias y las letras, considerándolos únicos medios para
alcanzar la verdad y la libertad del ser humano.
Art. 366: "En todos los pueblos
de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las
que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar, y el catecismo de la
religión católica, que comprenderá también una breve exposición de las
obligaciones civiles".
Art. 367: "Se arreglará y creará un número competente de universidades y de otros establecimientos de instrucción que se juzguen convenientes para la enseñanza de las ciencias, literatura y bellas artes".
Art. 369: "Habrá una dirección
general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo
cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza
pública".
Art. 371: "Todos los españoles
tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin
necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación,
bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes".
CONCLUSIÓN: IMPORTANCIA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812 EN EL DESARROLLO DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN EN LA NORMATIVA LEGISLATIVA POSTERIOR A LA CONSTITUCIÓN DE 1978
En conclusión, esta constitución fue la primera constitución de carácter liberal de nuestro país, basándose en las ideas ilustradas y fue un intento muy loable de renovación en todos los aspectos. En concreto, en el campo de la educación, defendían una educación pública y gratuita, contemplada también como tal en la Constitución vigente actualmente, hecho que hoy en día se está cuestionando continuamente dado el carácter capitalista privatizador de la sociedad actual, sin importar que la educación es la base de todo, y buscando tener una sociedad menos formada para que sea más controlable, traicionando los ideales de las Cortes de Cádiz y de los Padres de la Constitución, suponiendo un paso de atrás en la evolución social del país, llevándonos prácticamente a una época muy parecida a la vivida con Fernando VII y prácticamente imposibilitando a la gente sin recursos a tener una educación libre, de calidad y gratuita.
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